El mercado bursátil está repleto de frases como: hay que comprar con el rumor y vender con la noticia, el último céntimo que se lo lleve otro o mercado alcista, ganancias seguras, que si bien no están basados en ningún principio o regla científica, están asentados en la sabiduría popular y pueden servir para encauzar algunas operaciones bursátiles. Pero de lo que no cabe duda es de la existencia de determinadas prácticas que pueden dañar de forma importante la inversión realizada. De hecho, todavía hay algunos inversores que seleccionan su cartera de valores como si de un casino se tratase, comprando acciones de una determinada compañía sin detenerse en realizar un mínimo análisis racional de la misma, o de los valores.

Inexcusablemente, quienes se rigen por estas estrategias están abocados a tener una mala experiencia en su inversión. La gran mayoría de analistas coincide en señalar que no existen fórmulas mágicas para ganar en bolsa, pero también afirma que se pueden utilizar determinados mecanismos para evitar una mala inversión. Si se respetan estas pautas a las que aluden los expertos bursátiles, los beneficios no están garantizados, pero se pueden evitar inversiones indeseadas.

Otra cuestión en la que coinciden los analistas es que para tomar posiciones en el mercado de renta variable lo primero que debe hacer un inversor es dejar aparte los sentimientos. En especial, en un mercado que sigue bajo el denominador común de la inestabilidad, desde que existen los días negros con un desplome generalizado de las bolsas internacionales ante la posibilidad de que determinados bancos estuvieran en quiebra.

El mercado dispone de valores que están indicados para un determinado perfil de inversor: agresivo, conservador, a corto o largo plazo, etc. De esta forma, nunca se debe llevar a cabo una inversión a largo plazo cuando el valor seleccionado está destinado para movimientos a corto o especulativos y viceversa. Sería una estrategia totalmente equivocada que puede producir unos efectos opuestos a los intereses del inversor.

Otro aspecto en el que inciden los analistas es en no realizar la inversión con un dinero que probablemente se vaya a necesitar en los meses posteriores. Hay que invertir con cantidades que el usuario no necesitará en un determinado período de tiempo, en especial en las operaciones a corto y medio plazo. Si compra con un dinero que puede necesitar, en caso de necesidad haría una mala venta, posiblemente con perdidas.